El comienzo del Despertar 

Hoy os voy a contar cómo yo logré re-conocerme, saber quien soy y qué me mueve en la vida, gracias al Eneagrama. Hace ya unos diez años que empecé a cuestionarme si estaba siendo feliz, si estaba dedicando mi tiempo a lo que quería y como quería, si a mi lado había personas que realmente me aportaban, me sumaban y otras preguntas algo más “trascendentales” de  lo habitual. Qué podía hacer para re-conocerme.

Me di cuenta de que no sabía muy bien quien era. Sabía lo que otras personas decían de mí, me conocía a través de la imagen que otras personas tenían de mí, lo que decían de mi personalidad. Pero realmente, ¿quién era yo?

Mis padres y en general mi familia más cercana, decían que era una niña callada, formal, muy responsable, que se me podía llevar a cualquier sitio, porque siempre sabía comportarme. Y así crecí, siendo esa niña que todo el mundo decía que era, sin plantearme si yo era esa o había más cosas que me definieran. Sin ocuparme realmente de re-conocerme.

Los Síntomas

Me importaba mucho la opinión que los demás tuvieran de mí ,así que me encargaba de ser esa persona agradable, de no generar preocupaciones a mis padres, ayudando en todo lo posible y evitando sentir mis propias necesidades como niña, como hija, como persona. Resolviendo por mí misma, para no molestar; sonriendo, sin protestar por nada ni por nadie.

A menudo, sentía como una necesidad incontrolable e inconsciente de dar ayuda a personas que parecían necesitarla, que a mí me parecía que necesitaban. Y también, muy a menudo, priorizaba esas necesidades de los otros ante las mías propias, que a veces parecía que ni existían para mí, que no las tenía o que no importaban. Creía que era egoísta solo por sentirlas y ser egoísta no está bien. Y todo esto, también muy a menudo, me provocase enfados…conmigo misma.

Cuando la Estrategia ya no vale

Empecé a darme cuenta de lo mucho que, de manera habitual, me esforzaba por iniciar y mantener relaciones, de todo tipo, personales, familiares y sentimentales. Era un hábito ser motor, darlo todo, poner toda mi energía para que las relaciones funcionasen. Algunas veces el precio que pagaba era muy alto, tan alto como anular mis necesidades, no solía exponer lo que yo quería de cada relación. Creía que era responsable única de que una relación funcionase, como si no hubiera otro 50% de responsabilidad en la otra persona. Esto implicaba también, que me sintiera culpable de que la relación no fuera lo suficientemente buena y me seguía esforzando en mejorarla. Y esto es agotador e insano, ahora lo sé.

Tuvo que llegar una relación realmente destructiva y tóxica para que empezara a “despertar”. Aunque suene raro, debo dar las gracias a esa relación, de no ser por ella, probablemente no hubiera logrado re-conocerme, seguiría sin conocerme de verdad, sin saber quién soy y qué es lo importante para mí.

La llave hacia la Libertad

En ese momento de inflexión en mi vida, llegó a mí lo que hasta ahora, ha supuesto mi mejor aliado para re-conocerme por mí misma, sin necesitar la interpretación de los demás, el re-conocimiento de otras personas, sino el mío propio. Estoy hablando del Eneagrama. Logré re-conocerme gracias al Eneagrama.

Este “mapa” del comportamiento humano, y más concretamente uno de sus nueve patrones básicos, me definía casi por completo. Primero me dieron unas pistas de cuáles podían ser los modelos que más se aproximaban a mi forma de comportarme, de sentir y de pensar. Esto me llamó poderosamente la atención y continué la búsqueda de entre esos tipos de personalidad en varios libros. Y ¡el impacto fue brutal!, tenía la sensación de que me habían estado espiando toda la vida.

De repente, entendía para qué me comportaba así, cuáles eran los patrones mentales que había asumido como míos, qué sentía al mantener esa forma de pensar. Era como si desde pequeña, hubiera temido que no me quisieran y me hubiera estado esforzando constantemente por lograr el amor, la aceptación y la valoración en todas las personas. En todas la personas excepto en una, la más importante en mi vida, YO MISMA.

Según iba profundizando, a través de lectura y formación, más empezaba a re-conocerme. Me había quedado con eso que los demás decían de mí y no me había preocupado en averiguar qué había de cierto en esa versión. Me di cuenta de que esa era solo una parte de mi persona, que solo era una pequeña parte de quien era y soy.

Encontré la llave que me permitía descifrar el mecanismo de apertura hacia mi esencia; esa parte de mí que se había quedado escondida tras la cantidad de capas o máscaras que había ido acumulando desde mi infancia, para suplir esa carencia de amor infundada. Una escasez inventada y alimentada por ese ego que se empezó a desarrollar en la medida en que me “dormía”, me desconectaba de mi esencia y vivía mi vida de manera inconsciente. Anhelando todo aquello que creía no tener, que no merecía; buscando fuera de mí todo lo que había olvidado que ya estaba dentro.

A partir de ese momento, empecé a comprenderme, aceptarme y quererme más, logré reconocerme. Y lo mejor de todo es que, a la vez que lo hacía conmigo misma, podía también entender y comprender mejor a las demás personas. Y podía hacerlo porque me daba cuenta de que casi todas tenían la necesidad de vivir en el “teatro” de la vida, como a mí me había pasado. De que casi todas necesitaban llenar inconscientemente carencias que arrastraban desde la niñez. De que casi todas acarreaban desde la infancia, con creencias que limitaban su desarrollo y evolución personal. Que continuaban con modos básicos de percibir, sentir y reaccionar que aprendieron en la infancia,  para protegerse de situaciones estresantes. Casi todas estaban también “dormidas”, como yo había estado. Aunque podían despertar e iluminar esa sombra que sus egos habían hecho crecer, para tratar de apagar su luz.

La primera beneficiada fui yo misma, porque mejoró mi autoestima, la compasión hacia mí, el amor propio, la seguridad y autoconfianza. Me permitió tener mejores relaciones también, con otras personas. Por primera vez tenía una relación sana con una pareja, una relación basada en la libertad y no en posesión ni los celos. Una relación de confianza mutua, de crecimiento y aprendizaje constante. Relaciones en las que ya no busco nada a cambio de su amor, porque yo misma me lo doy. Porque sólo sabiendo darme amor a mí misma, puedo dar amor a los demás, desinteresadamente. Porque el amor está dentro de mí.

Y por todos estos cambios, por toda esta experiencia y todas estas recompensas que el Eneagrama me ha dado, es por lo que hoy te cuento todo esto, que no es más que lo que a mí me ha pasado. Cómo logré re-conocerme gracias al Eneagrama.

Mi Testimonio: gracias al Eneagrama

Y así se lo conté a Sonia Molina en la entrevista que me hizo para su canal de YouTube, En Clave de Sonia, donde le hablo de qué es el Eneagrama, cómo me permitió y logré re-conocerme y cómo emplearlo para obtener sus máximos beneficios. Este es el vídeo para que lo disfrutéis:

Mis Formaciones de Eneagrama

Desde hace poco más de un año me he atrevido a facilitar todo lo que hasta ahora se de Eneagrama y lo que me ha aportado, a través de formaciones presenciales teórico-prácticas a grupos reducidos de personas. Aprovecho para anunciar que voy a comenzar nuevas formaciones sobre Eneagrama a través de mi Aula Virtual de Desarrollo Personal con Eneagrama. Puedes pedirme directamente información sobre ambas modalidades de formación a través de esta web.

Para conocer algo más esta herramienta, puedes leer aquí https://www.almugmcoach.com/eneagrama-personalidad/