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¿Qué es la autoestima y cómo se trabaja?

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Soy una persona con baja autoestima. Sí, es así. Durante la mayor parte de mi vida el concepto de mí misma no ha sido muy elevado. Nunca me he valorado muy positivamente. Muchas veces he pensado que me gustaría ser mejor, más inteligente, más alta, más atrevida, más directa en mi comunicación. Imagínate lo que implica pensar y sentir así. Evidentemente no me aceptaba plenamente y es que el concepto de la autoestima y la auto-aceptación están estrechamente unidos.

Probablemente eso me hizo representar muchos papeles en mi vida; el papel de buena hija, el papel de buena novia, el papel de buena madre, etc. Pero qué cansado es interpretar tantos personajes para ser mejor de lo que tú misma crees que eres, qué agotador es no poder confiar en una misma, creer en una misma.

La cosa empezó a cambiar cuando me di cuenta de para qué hacía eso. Y no te creas que fue hace tanto tiempo, y es que, en mi opinión cualquier momento de la vida es bueno para hacerte consciente y cambiar lo que ya no te gusta de ti, lo que ya no te vale. Para eso no hay edad, nunca es tarde.

Hoy sé que este es uno de mis trabajos de por vida, un trabajo consciente y deseado para mantener mi equilibrio. Para seguir avanzando con decisión, mi decisión, siendo la auténtica protagonista de mi vida.

Qué es la autoestima

Pues sí, la autoestima es ese concepto que cada persona tiene sobre sí misma. Todo lo que creo, pienso y siento sobre mí, cómo me valoro positiva o negativamente, cómo me veo.

Habitualmente existen factores externos que influyen en nuestra valoración o juicio sobre nosotros mismos. También los distintos contextos, es por ello que la autoestima puede variar en distintos momentos de la vida, no se mantenga en nivel constante, sino que puede aumentar o disminuir como consecuencia de situaciones personales (familiares, sociales, etc.) o laborales.

Hubo un momento en mi vida en que mi autoestima disminuyó considerablemente y fue cuando me despidieron de mi trabajo. Recuerdo una sensación de calor que me subía desde el pecho hacia el cuello. Ahora sé que esa sensación era causada por el miedo; después he podido identificar esa emoción en oras ocasiones en mi vida y siempre se manifiesta así, con ese “calor”. Entonces no era consciente de la emoción del miedo, pero recuerdo empezar a buscar explicaciones de lo ocurrido remontándome a un pasado en el que hubiera cometido alguna equivocación, algún error imperdonable que fuera la causa de esa situación con la que me encontré un día nada más llegar a mi lugar de trabajo. Lo siguiente fue culparme y sentirme desgraciada; pensar que el mundo se estaba derrumbando bajo mis pies y que caía a un pozo oscuro del que no veía cómo salir. Inmediatamente me sentí inútil, incapaz, la peor trabajadora. Sin saber o entender por qué me habían despedido mi miedo era no encontrar otro trabajo porque había hecho lago mal, no sabía lo que era, pero era malo y lo había hecho yo, ya no me querían en esa empresa.

Realmente mi autoestima nunca había sido muy alta y esto fue la gota que colmó el vaso. 

Voy a dejar de hablar de mí y continuar con la autoestima.

Existen cuatro conceptos relacionados directamente con la autoestima:

  • Autoimagen: es la imagen mental o representación tienes sobre ti, cuánto te agradas o te desagradas.
  • Autoconcepto: es la opinión tienes sobre ti, sobre quién eres y cómo eres. 
  • Autoeficacia: implica cuánto confías en tus capacidades, habilidades y competencias.
  • Autoreforzamiento: hasta qué punto te permites disfrutar e inviertes en ti.

Importancia de la autoestima

La autoestima es por tanto la propia evaluación perceptiva que hacemos de nosotros mismos basada en la valoración, el aprecio y el reconocimiento que hacemos sobre nuestra forma de ser y de comportarnos. Su importancia radica en la influencia que ejerce sobre el bienestar emocional. 

Constituyen uno de los factores más importantes de nuestra personalidad ya que afecta a nuestras relaciones tanto personales como profesionales. 

La forma en que nos valoramos y aceptamos tanto virtudes como defectos propios, determina cómo nos queremos a nosotros mismos y esta es la base de la autoestima.

Tipos de autoestima

Probablemente hayas escuchado o leído sobre la autoestima alta o la autoestima baja. Pero la autoestima también puede ser estable o inestable. Si combinamos todas estas características de la autoestima, se obtienen diferentes niveles o tipos de autoestima:

  • Autoestima alta y estable (sana o equilibrada). Es la más deseable y la más difícil de conseguir por la inestabilidad del entorno. Las personas con autoestima alta y estable tienen una buena y positiva percepción de sí mismas y de las circunstancias externas que rodean sus vidas. Esto les permite afrontar situaciones adversas en la mejor predisposición, con alta capacidad resolutiva. Es la que genera mayor bienestar emocional.
  • Autoestima alta e inestable. En este caso, no se mantiene la alta autoestima de manera constante en el tiempo, sino que acontecimientos o circunstancias externas hacen que disminuya. No se desenvuelven tan bien en situaciones estresantes o adversas, que suelen desestabilizar a la persona.
  • Autoestima baja y estable. Estas personas tienden a infravalorarse y a tener una percepción negativa de si mismas. No son capaces que mejorar ante situaciones positivas. En muchos casos estas personas son pesimistas que desarrollan miedo a ser rechazadas o excluidas por otras personas al considerarse insuficientes.
  • Autoestima baja e inestable. La mayor parte del tiempo tiene una percepción negativa de sí misma, aunque esta percepción puede mejorar ante situaciones positivas o al conseguir algún éxito, de manera efímera. Son personas con tendencia agradar, a ser sumisas y fácilmente influenciables.
  • Autoestima fuerte. No necesariamente alta, aunque sí estable, lo que permite a estas personas sobreponerse ante situaciones adversas. Esto proporciona estabilidad emocional. Son personas que se conocen, se aceptan y se valoran, a pesar de sus debilidades.
  • Autoestima vulnerable. Hay cierta tendencia a perder la autopercepción positiva de sí mismo ante circunstancias negativas o adversas. Genera duda ante la toma de decisiones por miedo a equivocarse, lo que en muchos casos origina estrés. 
  • Autoestima derrumbada. Esto ocurre cuando se ha mantenido en el tiempo una baja autoestima. La infravaloración es constante, así como la incapacidad de quererse a sí mismo. Hay sentimientos de vergüenza y los acontecimientos positivos no mejoran la autopercepción. Tendencia al aislamiento social.
  • Autoestima inflada o sobreelevada. Es justo el caso contrario. Otro extremo que tampoco es saludable. La persona se quiere en exceso llegando al egocentrismo y narcisismo; no es capaz de reconocer sus errores ni identificar sus áreas de mejora. Solo busca de manera obsesiva la admiración de los demás. Esta forma de autoestima genera prepotencia y menosprecio hacia los demás.

Escala de autoestima de Rosenberg

Esta escala fue elaborada por Rosenberg en el año 1965 con el objetivo de evaluar la autoestima en adolescentes. El doctor Morris Rosenberg fue profesor y doctor en Sociología de la Universidad de Columbia en el año 1953. Dedicó varios años a estudiar la autoestima y el autoconcepto. En el año 1965 presentó la propuesta inicial de la escala de medición de autoestima en su libro: La sociedad y la autoestima del adolescente (Society and the adolescent’s self-image).

Esta escala está conformada por diez ítems enfocados en los sentimientos de respeto y aceptación de sí mismo.

La escala de Rosenberg se compone de un autoinforme. La persona debe responder a las declaraciones con el grado en el que está de acuerdo con ellas. Las primeras cinco afirmaciones están realizadas de manera positiva mientras que el resto están formuladas de forma negativa. Dependiendo del resultado se pueden extraer algunas conclusiones generales sobre el nivel de autoestima de la persona.

Las afirmaciones positivas (1, 2, 4, 6 y 7) se califican de 0 a 3 (“estoy totalmente en desacuerdo” a “estoy totalmente de acuerdo”). Para las afirmaciones negativas (3, 5, 8, 9 y 10) se puntúan a la inversa. A continuación, se indican las afirmaciones contenidas en esta escala:

1. Siento que soy una persona digna de aprecio, al menos tanto como los demás.

2. Siento que tengo cualidades positivas.

3. En general, me inclino a pensar que soy un/a fracasado/a.

4. Soy capaz de hacer las cosas tan bien como la mayoría de los demás.

5. Siento que no tengo mucho de lo que enorgullecerse.

6. Adoptó una actitud positiva hacia mí mismo/a.

7. En conjunto, me siento satisfecho/a conmigo mismo/a.

8. Me gustaría tener más respeto por mí mismo/a.

9. A veces me siento ciertamente inútil.

10. A veces pienso que no sirvo para nada.

La mayor puntuación que se puede obtener en esta escala son 30 puntos. 

Si la persona evaluada obtiene una puntuación entre 15 y 20 puntos se dice que tiene una autoestima alta. Si logra una puntuación por debajo de los 15 puntos indica que tiene una autoestima baja.

Cómo mejorar y subir la autoestima

Una buena autoestima es una de las fuentes esenciales de alegría. Una buena autoestima permite aceptarme tal como soy, amarme a mí misma y también a los demás. Y lo mejor de todo es que tengo toda la vida por delante para poder desarrollarla.

Se trata de aprender nuestras lenguas interiores. Una gran parte de nuestra existencia la pasamos en nosotros mismos y con nosotros mismos. ¡Tanto mejor si exploramos el terreno y le sacamos el mejor partido! 

Jean-Louis Servan-Schreiber

Sobre todo, asume que, como persona adulta eres la única responsable de tomar la decisión de elevar la autoestima y utilizar los medios o recurso necesarios para generar y gestionar el cambio.

Una persona con baja autoestima no puede quererse ni aceptarse, no es capaz de ver lo mejor de sí misma. Probablemente evitará relacionarse con otras personas, asistir a eventos, afrontar nueva situaciones o retos por miedo a no lograr el éxito, presa de la inseguridad y la incertidumbre o el miedo. Esto genera inmovilidad, pasividad, no hacer nada y no haciendo nada, nada va a cambiar y aún más, nada va a mejorar.

Poder ser consciente de tu valor como persona podría suponer un primer paso hacia esa mejora de la autoestima. Poder identificar fortalezas, cualidades o habilidades personales. Esto ya supone un movimiento, una acción concreta hacia el objetivo, mejorar la autoestima y amarte.

Otro paso hacia adelante puede suponer el aceptar nuestras debilidades, o áreas de mejora o desarrollo (esta definición me gusta mucho más), porque son las que nos van a indicar cómo crecer y evitar quedar estancados, inmóviles.

Entrenar nuestros pensamientos, es decir, tomar un segundo para identificar esos pensamientos negativos, esas ideas irracionales que muchas veces se pasan por la cabeza y verificar si son o no ciertas, si es la realidad o solo una creencia que se ha asentado en nuestra mente. Cuestionar su veracidad y beneficio. La mayor parte de las veces hacemos una interpretación de la realidad a través de nuestros filtros personales que nos impiden percibir con objetividad. 

Y cambia esos pensamientos derrotistas y negativos por ideas positivas; cambia el “no puedo” por “es posible”. Genera posibilidad, dale la vuelta a la tortilla, mira el vaso medio lleno, busca el lado bueno de las cosas y circunstancias que te rodean.

Si miras, si observas con atención plena, con neutralidad y equilibrio, encuentras oportunidades en lugar de problemas; oportunidad e aprender, de mejorar de crecer de experimentar.

No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos

Albert Einstein

Causas de una autoestima baja

Existen diversas causas de distinta índole que pueden generar una baja autoestima. 

Una posible causa pueden ser las figuras de autoridad negativas y convertimos sus opiniones o juicios en algo más valioso que los nuestros.

Las relaciones negativas que reducen nuestra autoconfianza. Dando más valor a su criterio, incluso pensando a veces que saben más de nosotros que nosotros mismos.

Aspirar a metas poco realistas también puede se una causa para una baja autoestima; soñar está bien, pero para que un sueño se cumpla, se convierta en una meta, debe cumplir una serie de requisitos como ser específico, alcanzable, realista y que dependa de mí y no de otras personas.

Las comparaciones son odiosas, en este caso, comparar se con otras personas puede afectar a nuestra autoestima si en esas comparaciones salimos perdiendo o ganando en exceso. Simplemente sé feliz por la felicidad de las otras personas, sin comparaciones.

Técnicas para mejorar la autoestima

  • Refuerza en ti tu valor como persona: 

Mírate al espejo y elabora una lista de tus cualidades, al menos cinco, y dilas en voz alta. Pregunta a tus amigos qué cualidades ven en ti, otras cinco.

Elabora una lista de situaciones de tu vida en las que te hayas sentido orgullosa de ti misma.

Recuerda todos aquellos mensajes positivos que tus padres y personas cercanas te han transmitido.

  • Recuerda que tu imperfección es perfecta, muchas veces lo perfecto es enemigo de la bueno y que esa perfección hacia ti y hacia los demás, sin equilibrio no beneficia a nadie.
  • Cultiva relaciones saludables con personas que te aporten, no que te resten.
  • Practica la Comunicación Asertiva, sé respetuoso con los demás y contigo mismo. Comunícate con honestidad y claridad, también contigo.
  • Vive alineado a tus valores, hónralos. Uno de los factores que más estrés genera hoy en día es vivir en incoherencia con nuestros valores, eso que deseamos tener en nuestra vida, eso a lo que aspiramos. ¿Cómo estás viviendo día a día ese valor? Porque los valores hablan de nuestra identidad, construyen nuestra identidad.
  • Afronta los cambios con expectación y no con miedo.
  • Enfrenta los conflictos, asume riesgos calculados, sal de la comodidad de la rutina utilizando tus recursos, tus fortalezas, tus habilidades y aprende lo que necesites incorporar.

Existe una sencilla técnica muy útil para trabajar la autoestima ya que permite reflexionar sobre las cualidades positivas de la persona, se llama del Árbol de la Autoestima o de los Logros

Consiste en elaborar dos listados; en uno de ellos se incluyen todas aquellas habilidades, capacidades, fortalezas o valores propios. En el otro listado se enumeran todos aquellos momentos o situaciones de la vida que has gestionado con éxito, de las que te sientes orgulloso. 

Y ahora, se trata de dibujar un árbol, con sus ramas, sus hojas, sus frutos y sus raíces. El árbol debe ser grande y frondoso. 

En las ramas y frutos de dicho árbol escribe todas esas “victorias” de tu vida, todos esos logros y en las raíces, en cada una de ellas, tus cualidades o valores personales.

En cada una de las raíces se van colocando los valores o cualidades y serán raíces más grandes o principales o más finas si se considera que ese valor ha servido para lograr metas más o menos grandes.

Diferencia entre autoconcepto y autoestima

El autoconcepto está formado por características o ideas sobre mí, información objetiva que puedo explicar mediante palabras o la imagen que tengo de mí.

La autoestima es la valoración que hago sobre esas características; es un concepto subjetivo y no lo puedo explicar con palabras.

El autoconcepto es un elemento cognitivo, lógico o racional, mientras que la autoestima es un algo emocional e irracional, por lo que encierra mayores dificultades para su cambio.

El autoconcepto contiene juicios de valor, la autoestima es cómo me juzgo a mí misma.

Coaching y autoestima

El coaching constituye una metodología muy útil para trabajar la autoestima.

El coaching es una metodología que propone trabajar en la dirección de alcanzar objetivos. Pero estos objetivos deben cumplir una serie de requisitos; deben se específicos, tener un sentido una razón para quien los desea alcanzar, alcanzables, retadores, medible u observable su avance y consecución, deben tener un tiempo límite para ser alcanzados, deben depender directamente de la persona que desea alcanzarlos y le deben aportar beneficios. 

Si, además, estos objetivos están directamente conectados con valores, la motivación para querer lograrlos está asegurada.

Mediante este proceso, el cliente puede aprender a identificar fortalezas o cualidades, y para utilizarlas como recursos o herramientas para avanzar en la vida. 

También se pueden identificar esas áreas de mejora o de aprendizaje; esos aspectos que todavía se pueden desarrollar para llegar a convertirse en fortalezas.

Todo ello contribuye a trabajar y elevar la autoestima, como fin último del proceso.

Otra posibilidad es que, a través de un proceso de coaching, el cliente descubra que su autoestima no alcanza un nivel suficiente. En tal caso, el proceso de coaching ha permitido al cliente observarse y detectar un área de trabajo para su desarrollo y crecimiento personal.

Coach de autoestima

Como coach, acompaño a mis clientes a desarrollar una sana autoestima. Mi experiencia personal como persona con baja e inestable autoestima me ayuda a empatizar y sintonizar con las personas que necesitan un acompañamiento en este proceso de aprendizaje y crecimiento. Para mí es útil tener la vivencia y experiencia propia en un trabajo personal similar. 

En estos procesos se generan amplios espacios de aprendizaje como consecuencia de la auto observación y toma de conciencia del nivel de autoestima.

El trabajo sobre la autoestima se ve reflejado en todas las áreas de la vida de una persona. A primera vista puede parecer un trabajo a nivel personal, aunque repercute también directamente a nivel profesional.

La valoración que una persona hace sobre sí misma se refleja en la forma de relacionarse consigo misma y con el resto de las personas y las circunstancias que la rodean.

 En los momentos en los que la autoestima falla, se vuelve más frágil o disminuye, el coaching permite reconectar con la valía personal, con los recursos y cualidades propios y con los valores guían tu trayectoria de vida. El coaching es una herramienta práctica y útil para recuperar el equilibrio.

Un coach te acompaña a tomar decisiones propias, a plantear objetivos alineados con tus valores y prioridades, para hacer todo eso que da sentido a tu vida y liderarla. El coach fomenta el descubrimiento de las alternativas, la generación de nuevas ideas y la puesta en marcha de las acciones necesarias para conseguir los cambios que necesitas afrontar para mejorar tu autoestima.

Qué es la autoestima: conclusiones

Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser.

William Shakespeare

Ser todo lo que puedes ser es lo que te permite una sana autoestima.

A fin y al cabo, disponemos de toda mi vida para descubrirnos. Cada día trae nuevos retos que podemos contemplar como problemas, desde un plano victimista, o como dificultades a superar, como aprendizajes de vida, como oportunidades para crecer.

Y tú, ¿cómo eliges verlo?

Todo depende de la perspectiva que tomes de la situación, todo depende del cristal con que se mire, ¿de qué color es tu cristal? ¿qué color eliges para ti?

Y recuerda que eres un ser único e irrepetible, no hay nadie como tú. Así que ámate, quiérete, cuídate. Cuida tu autoestima para poder vivir plenamente.

Apúntate a las sesiones de coaching

¿Sientes que es hora de empezar a cuidar de ti, desarrollarte personal y profesionalmente?. No lo dudes más, apúntate a las sesiones y/o solicita más infomarción.

   

 

TIPOS DE COACHING PROFESIONAL

Escrito por Almudena Gómez

Soy coach certificada PCC por ICF y ASESCO, especializada en Coaching Personal, Profesional y de Imagen. Experta en Eneagrama e Inteligencia Emocional. Optimista y curiosa, nunca dejo de aprender y en constante evolución y cambio. Colaboro con organizaciones de distintos ámbitos como coach, formadora y mentora (Crearte Coaching, AVT, La Akademia, Eneagrama Aplicado), donde pongo al servicio mis conocimientos y experiencia. Entrenar mente y emociones para alcanzar bienestar es algo que también facilito a mis clientes de manera individual. He participado y participo en eventos como: Expocoaching, Jornadas Internacionales de ICF, congresos de ASESCO. He facilitado entrevistas donde hablo sobre Eneagrama, Desarrollo Personal y Coaching.

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